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En nuestros días los trabajos hortícolas no suelen venir definidos por el paso de las estaciones sino por las necesidades del mercado, de manera que en pleno mes de noviembre se pueden comprar excelentes fresones nacidos y criados en invernaderos.
Estos frutos conservan todo su sabor, propiedades y características, pero están completamente fuera de temporada ya que en el caso de los fresones, el momento ideal para saborearlos es en primavera.

Tradicionalmente, los horticultores que cultivaban sus huertos pensando en la propia subsistencia y no con fines comerciales, tenían muy presente el tipo de vegetal que tocaba plantar, atendiendo a las necesidades de la planta en cuanto a oportunidades  de crecimiento y desarrollo.
Para ello, respetaban las estaciones, la meteorología y también las creencias populares, acatando los numerosos refranes que aluden al momento de plantación de algunas especies. También observaban con sumo cuidado los ciclos lunares, convencidos que la influencia de la luna es beneficiosa para los cultivos.

La sabiduría popular es quien ha establecido la relación existente entre las fases de la luna y la vida vegetal y la experiencia ha refrendado y dado solvencia a estas creencias y costumbres, a medio camino entre el conocimiento antiguo y la magia, cuyos rituales se cree que propician el crecimiento óptimo de los cultivos.

Popularmente se cree que el momento lunar en el que los vegetales experimentan un mayor y más rápido crecimiento es el período que va desde la luna nueva al cuarto creciente y que en este momento lunar, los semilleros germinan con más fuerza, dando lugar a plantas con grandes posibilidades de desarrollo.

Desde el cuarto creciente a la luna llena, las plantas desarrollan lentamente hacia sus dos extremos, desde las raíces hasta las hojas, pero no es así su desarrollo interno, que tiende a ser vigoroso, preparándose de cara a la siguiente fase de la luna.
De luna llena a cuarto menguante es el momento idóneo para el trasplante porque es cuando las raíces acumulan más fortaleza. Está indicada en este momento la plantación de semillas de germinación lenta, ya que la fase de la luna aumenta su vigoría.

Finalmente, de cuarto menguante a luna nueva la planta entra en un período de reposo, por lo que este momento es el indicado y óptimo para realizar otras labores hortícolas como la limpieza o la planificación de la próxima plantada.
La luna es la diosa femenina por excelencia a la que los romanos llamaron Selene y es, sin duda, musa de inspiración y de fantasiosos ensueños, aún en nuestros días, ejerciendo una enorme influencia sobre los elementos que poblan la tierra.

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