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El tomillo es una planta perenne de la família de las labiadas, más apreciada en la cocina como condimento y en la farmacopea por sus propiedades curativas que por su  presencia en cuestiones decorativas del jardín.
Aunque habitualmente crece silvestre y se la puede reconocer con facilidad en pleno campo, también es posible mantener el tomillo en macetas y por lo tanto, en casa.

La primavera es la mejor época para el tomillo. Justo al principio de esta estación florece en forma de diminutas florecillas rosadas y blancas, que crecen cubriendo los tallos de la mata.  Sus pequeñas cabezas contienen la semilla que dará lugar a nuevas plantas.

Es muy habitual encontrar tomillo en terrenos secos y pedregosos y de hecho, esta planta soporta con facilidad la falta de agua y las condiciones duras y difíciles de los pedregales.  Cuanto más seco es el ambiente donde vive, más fuerte es el aroma que desprende: leñoso, intenso y medicinal.
Cultivado en macetas el tomillo mantiene las mismas características que adopta a campo abierto y requiere, por lo tanto, cuidados similares:
  • riego moderado sólo cuando la tierra se seca completamente,
  • mucha luminosidad. A esta planta no le importa en absoluto estar a pleno sol y por lo tanto, su mejor ubicación es en ambientes de exterior,
  • aunque a la mata de tomillo no le afectan las temperaturas altas del verano, sí es conveniente mantenerlo aislado de las heladas invernales.
Es recomendable tener a mano en casa una mata de tomillo.  Sus propiedades carminativas facilitan la digestión a aquellas personas que tomen las hojas en infusión. En forma de sopa es un buen reconstituyente invernal, que alivia el frío y aporta calor y confort.
También preparado en decocción, el tomillo alivia el catarro, ayuda a abrir las vías respiratorias y a calmar la tos. En caso de anginas es un efectivo antibiótico natural.

Los numerosos usos medicinales del tomillo son conocidos desde antiguo y se sabe que en la edad media era uno de los principales elementos de la farmacopea del momento. La tradición cuenta que el mejor momento para recoger el tomillo, ya que es cuando más propiedades reúne y de más calidad, es el Viernes Santo. La creencia popular dice que en el momento de morir Cristo en la cruz, el tomillo estaba florecido y de ahí que tradicionalmente se vaya a recolectar al campo, justo cuando sale el sol ese día.

A nivel más doméstico y dejando a parte sus usos como planta aromática y medicinal, el tomillo es, en  el ámbito de la decoración del jardín, una planta discreta, muy modesta, de color pardo en invierno, que pasa totalmente desapercibida. Sin embargo, se abre en todo su esplendor y propiedades cuando empieza la primavera, llenando el aire con su aroma particularmente sanadora y saludable.

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