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El ficus trepador o ficus benjamina es una planta de interior extremadamente decorativa y por ello, bastante frecuente en los hogares de los amantes de las plantas. Es fácilmente reconocible por su curioso tronco trenzado.
No crece así de forma natural, pero se le suele dar ese aspecto trenzado para reforzar su estructura, ya que los troncos solos resultarían demasiado frágiles y quebradizos para soportar el peso de la copa.

El ficus trepador tiene hojas largas y ovaladas de un verde brillante e intenso. Crecen en forma de pequeñas copas y ramificaciones sobre tallos arqueados que se alargan en crecimiento vertical hasta convertirse en graciosos arbustos.
Sus cuidados no requieren excesivas cautelas, tan solo las habituales para las plantas de interior:
  • buena luz aunque indirecta,
  • riego abundante administrato con frecuencia, evitando que la tierra se seque,
  • pulverizar las hojas  para que conserven la humedad y su brillo,
  • nutrirla con abono líquido cada dos semanas en primavera y verano.
La mejor época para trasplantar el ficus trepador es en primavera, procurando que en el nuevo tiesto donde se coloque la planta, las raíces tengan suficiente espacio para esponjarse y de esta forma, proporcionar los nutrientes esenciales a las ramas y las hojas.  Debe usarse tierra de buena calidad, turba y arena mezcladas a partes iguales.
A estos senzillos consejos hay que añadir aún otro más: es preciso cuidar la ubicación del ficus trepador dentro de casa, ya que a esta planta no le gusta que le den corrientes de aire, ya que pueden conducir a la caída de las hojas y con ello, la merma de la planta.

Un ficus trepador en buenas condiciones, con el tronco delicadamente trenzado, con sus hojas verdes y radiantes, es un elemento que aporta elegancia y frescor en cualquier rincón que se le ubique.  Y es, además, una planta muy agradecida para los jardineros primerizos.

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