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estanque artificial

No suele ser muy común disponer de un estanque natural en la zona ajardinada que tengamos y aún menos, si se trata de un patio o una terraza urbana.
Sin embargo, un estanque añade un nuevo aliciente, ya que en su interior se pueden hacer crecer plantas acuáticas que aportan frescor y originalidad incluso en los espacios más pequeños.

Para crear un estanque artifcial será indispensable disponer de un recipiente estanco que soporte bien la presencia contínua del agua. Un buen recipiente sería un barril de mediadas dimensiones que, además de ser un recipiente ideal, aportará un punto de rusticidad al jardincillo acuático.
Es una buena idea colocar el barril en el lugar definitivo donde se ubicará, ya que una vez montado y lleno de agua, ya no podrá trasladarse, si no es vaciándolo de nuevo, con el siguiente perjuicio para las plantas.

En cuanto a las distintas especies de plantas adecuadas para plantar en el estanque, algunas de las más conocidas son:
  • nenúfares enanos: suelen crecer con mucho vigor y florecen en delicadas flores de tonos pastel;
  • cañas y juncos enanos;
  • hierba centella: dará un toque vistoso al estanque con sus flores amarillas flotando a ras del agua;
  • violeta de los pantanos: adornará el estanque con sus flores de color malva;
  • lirios japoneses: darán una dimensión vertical al estanque.
Para mantener el estanque en condiciones óptimas es preciso utilizar productos alguicidas, ya que de lo contrario, el agua enseguida se pondría verde.
Una vez las plantas estén colocadas en el interior del barril que ha de servir de estanque, se pueden introducir en su interior unos peces de colores que alegrarán el conjunto con su vaivén y además, representarán un nuevo elemento de vida para el jardín.

Alrededor del estanque se pueden colocar unas cañas de bambú, unos frescos arreglos con menta y papiro y cualquier planta trepadora, como la hiedra.

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