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Un césped necesita cuidados y atenciones para prosperar, pero recompensa después con una superficie lisa, fuerte, densa y mullida.
La operación que más tiempo lleva es la siega, pero igual de importantes son el abonado, el riego, la aireación y el tratamiento de las plagas, enfermedades y malas hierbas persistentes.

Siega y recorte
  • Una siega frecuente es la clave para mantener un césped bonito. Es necesaria durante todo el período de crecimiento, por lo general desde principios de la primavera hasta mediados del otoño, con un par de siegas adicionales a finales del otoño y en invierno.
  • La frecuencia y la altura dependerán del clima y la estación, del tipo de césped que se quiera y de las hierbas que lo componen. Uno para pisar requiere una siega corta y frecuente, a diferencia de uno para enmarcar otras plantas.
  • La siega muy corta debilita el césped y en ningún caso deberá ser inferior a 6 mm del suelo. Las hierbas más gruesas se cortarán a no menos de 12 mm.
  • La segadora deberá tener hojas afiladas. No se segará cuando el césped esté húmedo.
Abonado y tratamiento superficial

Los abonos han de aplicarse de modo uniforme; si no llueve en uno o dos días, se mezclarán los productos químicos concentrados con arena.
Para primavera y verano se emplean productos químicos solubles de actuación rápida y se aplican cada 6 u 8 semanas, excepto en condiciones de sequedad. Se usará un abono compuesto que contenga porcentajes iguales de nitrógeno, fosfato y potasa. A finales de verano o en otoño se usan sustancias de actuación lenta, con una proporción baja de nitrógeno, bastante elevada de fosfato y media de potasa.

Riego
  • En primavera y verano la hierba necesita gran cantidad de agua, que en muchos lugares no la suministra en cantidad suficiente la lluvia natural.
  • El sistema de riego ideal es uno que simule lluvia y que proporcione un rociado fino, a razón de 1 cm o menos por hora, de manera que tenga tiempo suficiente de empapar la tierra sin que resbale y se pierda.
Aireación y escarificación
  • Las raíces de la hierba necesitan aire y resultan dañadas si el suelo se vuelve demasiado duro o se forma debajo una masa gruesa de hierbas muertas y raíces que impide que el agua llegue. Todo esto se rectifica mediante perforación y rascado con fuerza de la superficie con un rastrillo (escarificación).
  • La perforación consiste en clavar una horquilla normal entre 5 y 8 cm y bascularla hacia atrás. Se repite repite esto cada 10 o 15 cm.
El trato con las malas hierbas

Los herbicidas selectivos pueden usarse en cualquier época, desde la primavera hasta principios del otoño. No deben usarse en condiciones muy secas o muy húmedas. Tras aplicar el herbicida, no se cortará la hierba al menos durante tres días, y se dejará que los restos de la siega se pudran durante 6 meses antes de utilizarlos para abono.

Plagas y enfermedades
  • La mayoría de las enfermedades causadas por hongos se controlan con arena mercerizada, que mata también los musgos. Los parásitos se matan regando con un insecticida, como por ejemplo, BHC, diazinon, triclorfón o carbaril.
  • Las lombrices no son perjudiciales, aunque en exceso llegan a manchar el césped con sus residuos.

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