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El cultivo y producción de Bonsáis es una de las artes más milenarias que existen, teniendo sus comienzos en China y trasladándose luego a Japón donde fue adquiriendo características propias, por ejemplo la reducción de la talla. En estos países esta cultura tiene un alto componente filosófico y se le atribuye diversos significados que se mantienen hasta la actualidad, aunque algunas técnicas han cambiado.

Existen bonsáis de exterior (más resistentes) y de interior, los cuales requieren de mayores cuidados, también se clasifican en varios grupos según la forma que tengan y la dirección de sus ramas, así están los árboles que son principalmente verticales, con tronco sinuoso, orientados en mayor o menor grado hacia un costado, o con sus ramas lateralmente dispuestas (simulando la acción del viento).

También los hay en “cascada” (volcados hacia abajo) y los que reúnen dos árboles juntos o más en una sola maceta (“bosque”). Todas estas formas tienen entonces un significado o mensaje que se quiere expresar, según quien lo cuida y le da su estructura. Actualmente y ya distribuidos en todo el mundo, los bonsáis cumplen una función más que nada decorativa.

Algunos consejos para el Bonsái

Si se va a ubicar el pequeño árbol dentro del hogar, es conveniente hacerlo en la cercanía de ventanas para que tenga contacto con la luz solar por 2 o 3 horas al día como mínimo, y procurando que no esté cerca de fuentes artificiales de calor que pueden hacerle perder humedad.
La poda es el método principal que va a darle la forma deseada y su mantenimiento, por lo que hay que eliminar los brotes que aparezcan con tijeras o con los dedos (pinzado), preferentemente en invierno.
Es conveniente fertilizar durante la segunda mitad de la primavera y durante el verano solamente.

El mantenimiento de la humedad de la tierra es fundamental, y debe hacerse siempre que se note que la capa superior de tierra está seca.
Cada aproximadamente 2 años se debe realizar el recorte de las raíces, eliminando un tercio de la longitud, y luego volver a colocarlo en su recipiente con tierra adecuada y conservarlo con poca luz durante unas 2 semanas; después ubicarlo nuevamente en su sitio.

Algunas enfermedades pueden atacarlo como a toda planta, por ejemplo la cochinilla u hongos, en general aplicando insecticidas o fungicidas apropiados se soluciona pronto.
Si se nota que comienza a debilitarse y las hojas se tornan amarillas, puede ser signo de que las raíces se están pudriendo; para tratarlo, hay que hacer un transplante y aplicar fungicida.
Con unos sencillos cuidados se puede contar con un interesante recurso decorativo y por qué no también de un momento de reflexión y relax, teniendo un arbolito de tradición milenaria dentro del hogar.

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