728x90 AdSpace

 

El sentido en el que se mueven las manecillas del reloj tuvo un curioso nacimiento. Antiguamente, si se quería determinar la hora se empleaban cuadrantes solares según la sombra que se veía en una vara, con longitud y forma precisa colocada al sol.
La forma tradicional correcta de escribir el numero "4" en números romanos es con una “I” y una “V" mayúsculas, pero la manera de mostrarlo en la carátula de algunos relojes es con cuatro íes mayúsculas.

La diversidad se remonta a la historia cuando un rey británico no estuvo de acuerdo con el número cuatro que se representaba en su reloj, pues equivocadamente decía que la cifra estaba mal escrita. Como la mayoría de los sucesos de la época, en ese entonces era imposible corregir al rey, por lo que muchos fabricantes siguieron esta costumbre. Hoy día el capricho aún permanece en muchos fabricantes de relojes.

Como ves, estos aditamentos tienen sus momentos y curiosidades en la historia y tal como sucede con otras invenciones del hombre, son muy utilizados hoy día.
Relojes hay por doquier, de diferente precio, color, tamaño y forma, sin embargo, aunque a simple vista parezcan objetos de poca importancia, ten presente que nos marcan la vida.

Para levantarnos a una hora utilizamos un reloj, para almorzar, llegar a tiempo a una cita, saber cuando podemos salir del trabajo. Lo mismo para decorar nuestra vivienda o nuestro cuerpo el reloj interviene en los vuelos espaciales, las intervenciones quirúrgicas, las competencias deportivas, etc. El tiempo, es uno de los tesoros más preciados que tenemos y sin un reloj a mano, sería imposible determinarlo.

Entonces no lo deseches y dale un poco de valor a ese invento de la ciencia que hoy te regula la vida. Preserva ese viejo reloj que te dejó tu abuela, dale el mantenimiento que sus años precisan y no dejes que su maquinaria se detenga, créelo, lo amerita.

Publicar un comentario en la entrada Blogger

 
Top