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Planearse la tarea de realizar una siembra biológica ya sea en tu jardín o tu huerta cada día se convierte más en una obligación. La utilización de abonos inorgánicos te brindan excelentes resultados en muy poco tiempo, pero poseen una desventaja evidente: contaminan el suelo y convierten en poco tiempo en estéril la tierra utilizada. La inserción de fertilizantes químicos en los cultivos ha provocado la ruptura de los ciclos naturales de reposición de los suelos y la destrucción de ecosistemas.

Es por esa razón que con más fuerza cada día se promueve el uso de abonos naturales procedentes de productos orgánicos y que no hayan pasado por reacciones químicas en laboratorios ya sea de manera artesanal o industrial.

Los abonos obtenidos a partir de productos naturales se elaboran a partir de componentes orgánicos que emanan de nuestros propios sembrados, fundamentalmente del residuo de los desmoches. Estos restos continúan con una fase natural de descomposición llevada a cabo por los microorganismos y otros animales como hormigas y lombrices de tierra. Los restos constituyen el alimento básico de estos animales que generan detritus que a su vez sirven de alimento a las plantas y todo es un ciclo perfectamente equilibrado en la naturaleza.

Estos desechos, detritus o estiércol de esos animales constituyen un excelente abono natural abundante en nutrientes.

Composición de los abonos orgánicos

  • Microorganismos y otros animales pequeños (estos son los ejecutores directos).
  • Hojarasca, hierba y restos vegetales abundantes en carbono.
  • Nitrógeno.
  • Agua. Particularmente es importante controlar el nivel adecuado de humedad en los suelos, un exceso de agua puede perjudicar a estos animales productores de abono, pero una escasez tampoco es beneficiosa para ellos ni para las plantas.

El apogeo de los fertilizantes químicos

Los fertilizantes orgánicos fueron los que surgieron y se desarrollaron con el progreso de las técnicas agrícolas. Sólo hace algunas décadas, con el auge de la industria química, los fertilizantes inorgánicos le arrebataron su papel preponderante. Es casi seguro que un gran número de agricultores, profesionales y amantes de la agricultura se apuraron a introducirlos motivados por sus rápidos resultados y el aumento considerable de los rendimientos, desconociendo el trasfondo de toda la situación.

En la actualidad nos encontramos en un punto de comienzo de inclinación de la balanza a favor de los abonos naturales ya que cada día se toman más en cuenta los problemas medioambientales.

Ventajas de la utilización de los abonos naturales

  • Agreguemos a la idea que tenemos que al usar productos naturales en nuestros cultivos estamos protegiendo el entorno, que también estamos favoreciendo el mejoramiento de los suelos.
  • Cuando le damos uso a los residuos orgánicos que de forma natural genera nuestra huerta o jardín, estamos ayudando a reciclar, pues los desperdicios irán a parar al final a nuestras mesas en forma de alimentos.
  • Los abonos naturales no contaminas los suelos.
  • Son de fácil obtención y extremadamente económicos.
  • Aumentan los niveles de concentración de componentes orgánicos y nutrientes de la tierra. Pueden estar presentes en los suelos por espacio de hasta tres años.
  • Conservan la humedad más tiempo y a su vez provocan que los suelos tengan más altos niveles de aireado y drenaje.
  • Convierten los suelos en que se utilizan en tierras más fértiles ya que se incrementa la absorción de nutrientes.
  • Evitan la erosión de los terrenos y estabilizan las variaciones de acidez en estos tan perjudiciales para las plantaciones.

Ejemplos de abonos orgánicos

Las formas de prepararlos son diversas en dependencia de su composición.
  • Compost: el más difundido y popular de todos los abonos orgánicos. Se elabora fundamentalmente a partir de restos vegetales del desmoche y la poda de arbustos en nuestros jardines y sembrados. Estos residuos se recogen y se pone a descomponer por espacio de varios meses.
  • Para obtener mejores resultados te recomiendo fabricarte un compostador, que no es más que un depósito cerrado y donde debemos crear las condiciones necesarias de humedad y temperatura para favorecer el proceso de descomposición de la materia orgánica introducida en él por parte de los microorganismos. De vez en vez debemos ventear el deposito para que penetre el oxígeno.
  • Abonos verdes: pueden ser restos de materia vegetal que se mezclan con la tierra, por ejemplo los que se generan de cortar el césped, su defecto estriba en que puede llevar consigo simientes de hierba mal, pero por otra parte aportan mucho nitrógeno a la tierra. Otra forma de abono verde se logra sembrando en el plantío, como parte de una rotación, algunas leguminosas. En las raíces de estas se desarrollan bacterias que aportan al suelo nitrógeno.
  • Concentrado de algas: Especial para la rehabilitación de terrenos que hayan sido sometidos a mucho estrés, se recomienda en la producción de hortalizas de alto rendimiento.
  • El Humus: Es la máxima expresión de los abonos naturales se obtiene de los detritus de la lombriz de tierra.
  • Mantillo: Excrementos de origen animal en descomposición.
Los abonos naturales son una opción excelente para el mantenimiento de las tierras fértiles, para el crecimiento adecuado de los cultivos y ayudan a conservar el equilibrio ecológico y el buen funcionamiento de los ecosistemas naturales. La creación de estos nos llenará de total satisfacción al saber que estamos contribuyendo con nuestro granito de arena en la noble tarea de conservar nuestro planeta para las futuras generaciones.

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