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No es un secreto para nadie que los recursos naturales del planeta cada vez escasean más. Uno de los más importantes por su significación para nuestra subsistencia es el agua potable. Su carencia es la causa de muerte en la actualidad de miles de personas diariamente, siendo los niños los más afectados.

A pesar de que el 70 % de la superficie del globo terráqueo es agua, la cantidad de agua dulce es solo el 3 % potable y solo de ésta el 1 % está disponible para el ser humano en forma de agua potable. El resto se encuentra en forma de hielo en los glaciares polares o a grandes profundidades en las entrañas de la tierra donde el hombre aún no tiene acceso.
Por este motivo es que cualquier acción que emprendamos para un uso más racional de los recursos del planeta, es una garantía para nuestros descendientes.

En este sentido nuestros jardines pueden ser un objetivo para comenzar a desarrollar nuestra cultura ecológica.
Es por esto que te hablaremos de la Xerojardinería, que básicamente es una forma de diseñar nuestros jardines para reducir considerablemente su consumo de agua y facilitar su mantenimiento.

La xerojardinería (donde el prefijo xero proveniente del griego quiere decir seco) tiene ya algunos años. Surge en los comienzos de la década del 80 del siglo pasado en la zona Oeste de los Estados Unidos. Específicamente en algunas zonas de Colorado y California que en los años 70 se vieron sometidas a una intensa y larga sequía que motivó el estudio de nuevas alternativas de aplicación en los espacios urbanos que contribuyeran al ahorro de este recurso vital.

Algunos años más tarde, durante una gran sequía que castigó algunos territorios de España, resultó una solución que cobró cierta popularidad. Como decíamos anteriormente, el principio de un xerojardín es un jardín que se diferencia de uno común por la mejor utilización que hace del agua para el riego.

Las plantas reciben justamente lo necesario para su normal desarrollo. Esto convierte a la xerojardinería en una opción muy útil para regiones del mundo con climas desérticos, semidesérticos o lugares donde las sequías sean un fenómeno común.
Otro fundamento de la xerojardinería, en aras del uso inteligente de los recursos, es la disminución de los gastos por concepto de mantenimiento, menor uso de equipos para reducir el consumo de combustible, la reducción en el empleo de componentes químicos para el tratamiento fitosanitario y el reciclaje.

Sin embargo no pienses que un jardín con estas características está divorciado de la belleza. Existen un gran número de bellas plantas capaces de crecer satisfactoriamente en estas condiciones, y el resto lo pondrá el ingenio y la creatividad del jardinero. La alternativa de un xerojardín, bien vale la pena, pues según los estudios estos consumen un 75 % menos de agua que los jardines tradicionales.
Veamos algunos elementos esenciales que deberás tener en cuenta si te animas a construir tu xerojardín.

Si ya has pensado en construirte uno ya sea porque vives en una zona donde el agua es un recurso escaso, no tiene la calidad requerida o sencillamente porque quieres brindar tu aporte ecologista, aquí te dejo con las recomendaciones:
  • Para hacer un xerojardín no es necesario que partas desde cero, es totalmente posible transformar un jardín común con inversiones mínimas en obras y diseño.
  • Lo más importante es la tierra, que deberá ser de un material con una gran capacidad de retención de humedad. Evita los suelos arcillosos y arenosos que drenan mucha agua.
  • El área destinada a plantar césped deberá reducirse al mínimo indispensable usando otras alternativas de diseño para que el jardín no pierda belleza.
  • Las plantas deben ser de las que vivan con poco riego. El olivo es un bello árbol con exigencias mínimas de agua excelente para un jardín en un clima mediterráneo. También el tomillo y el romero son buenas opciones.
  • Trata siempre que sea posible de utilizar las plantas nativas de la región, adaptadas por siglos a las condiciones desfavorables del entorno. Dentro del jardín las ubicarás por sus requerimientos de riego.
  • Siembra en zonas más elevadas las plantas que necesiten más agua y en las más bajas las que consuman más.
  • Utiliza cortina contra vientos naturales como setos para evitar pérdidas innecesarias de humedad.
  • Sobre el terreno coloca acolchados que pueden ser de grava, cantos, cortezas de árboles o arena que evitan la fuga innecesaria de humedad por evaporación hacia la atmósfera. Además impedirán la proliferación de malas hierbas.
  • La clave del éxito del xerojardín es el riego. Éste debe ser extremadamente eficiente y personalizado para cada especie de planta en particular.
  • Debes tener bien definido para cada ejemplar de tu jardín la frecuencia óptima de irrigación, las horas más adecuadas para regar y las cantidades necesarias de agua para aprovechar al máximo hasta la última gota de líquido. Una buena solución puede ser instalando sensores de humedad y precipitaciones o equipar el jardín con un sistema de riego micro localizado por goteo.

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