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flores comestibles
Muchas personas desconocen que existen ejemplares de flores que son absolutamente comestibles, y las que lo conocen dudan de si su sabor puede ser agradable e incluso temen que puedan ser venenosas. La duda suele centrarse en cuáles son los ejemplares por lo que recomendamos que hagas tu propia investigación pues existen un amplio número de flores comestibles. Aquí te daremos una serie de consejos para la preparación y conservación con el objetivo de obtener el mejor rendimiento gastronómico.

El primer paso es buscar una fuente de información confiable a la hora de elegir los ejemplares comestibles y orgánicos. No se recomienda recogerlas directamente de la naturaleza si no se es un experto, además de que no conocemos las condiciones en las que crecieron y que desconozcamos que puedan ser una especie protegida. Lo recomendable es cultivar tus propias flores comestibles, con la ventaja añadida de que puedes usarlas también para decorar.

Algunas flores muy conocidas que pueden darle un toque original a nuestra cocina son las rosas, capuchinas, salvia, borrajas, violetas y hemoerocallis. Las flores pueden cortarse en cualquier momento siempre que las flores ya hayan empezado a madurar y es recomendable cosecharlas el mismo día en el que vas a usarlas en la cocina. Es muy importante que las flores no hayan crecido de manera antinatural por medio de herbicidas y pesticidas y que te asegures de elegir las mejores flores, cerciorándote de que tengan la menor suciedad y retirando los insectos. No hay que lavar los pétalos pues al ser tan delicados solo conseguiremos dañarlos.

Al instante de cortarlas las colocaremos directamente en el agua, de hecho es aconsejable llevar un vaso consigo al jardín.
Siempre que se pueda lo haremos por el tallo porque de este modo podremos conservarlas el tiempo suficiente en un florero hasta que vayamos a cocinarlas.

Algunas flores no tienen un tallo fuerte con lo que no vamos a poder conservarlas en un jarrón. Las cortaremos justo debajo de la cabeza de la flor y las colocaremos sobre una servilleta de papel húmeda en un recipiente de plástico o un plato hondo y las colocaremos en la nevera.
Hay que tener en cuenta que el tiempo de conservación de las flores es diferente, algunas podremos guardarlas durante varios días mientras que otras habrá que cortarlas y consumirlas el mismo día.

Por último prepararemos las flores para su uso gastronómico. Aquellas que hemos cosechado junto con los tallos habrá que cortarlos y poner la flor sobre una servilleta de papel seca para que absorba la humedad. Esto es de esta forma debido a que por ejemplo, no es conveniente que estén muy húmedas si las vamos a usar para la decoración de un postre. La humedad es menos preocupante si el uso es el de ensaladas ya que pueden airearse junto con el resto de hortalizas. Si vamos a usar variedades más grandes con relleno las conservaremos en la nevera hasta que se consuman.

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