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El cuarto de baño es una de las habitaciones más difíciles de decorar o de renovar. Se trata de un lugar privado, íntimo, destinado al aseo personal, pero al mismo tiempo ideal para relajarse, por tanto tiene que transmitir armonía y tranquilidad para que el usuario pueda sentirse bien y disfrutar de esos momentos.

Para que el baño de nuestra casa cumpla dichos objetivos, un detalle importante son los revestimientos y pavimentos del mismo. Aunque las baldosas de cerámica sigan siendo la opción favorita, hay muchas alternativas. De todos modos, numerosos factores, como la facilidad de su manutención o su versatilidad, influyen en la elección.

Antes que nada, la cerámica tiene sus ventajas: se adapta a todo tipo de estilo, de espacio y de gustos: desde los dibujos más clásicos hasta los estilos más sobrios y modernos; se puede escoger entre muchos formatos y colores, desde las pequeñas teselas de los mosaicos, que permiten obtener maravillosas combinaciones cromáticas, hasta los grandes azulejos que se obtienen con la monococción y que son los más comunes en los baños.

Gracias al desarrollo tecnológico actual y a la consiguiente evolución del proceso de fabricación, los azulejos cerámicos permiten elegir entre muchísimas posibilidades decorativas y entre diferentes acabados y materiales según nuestras exigencias: por ejemplo, si no se produce vitrificación se obtienen materiales porosos, y en caso contrario, materiales semiimpermeables o impermeables.

Una ventaja de este último tipo de cerámica es su impermeabilidad, que impide la proliferación de los hongos y la adhesión de la suciedad; por tal motivo, es un material adecuado para el cuarto de baño. Además, la cerámica es un material duro, que en general resiste bien a las solicitaciones. Esta característica se debe al proceso de fabricación de las baldosas a partir de arcilla cocida y recubierta con esmalte.


Es importante tener en cuenta que los azulejos necesitan una limpieza constante. La cerámica, si ha sufrido vitrificación, facilita esta tarea porque normalmente sólo necesita un paño húmedo; sin embargo, si la grasa es más difícil de eliminar, hay que utilizar la tradicional lejía. Asimismo, conviene recordar que es más difícil mantener limpios los azulejos y baldosas de colores más claros.

Por otro lado, la cerámica tiene algunos defectos:
  • Primero, puede romperse si se golpea muy fuerte con un objeto pesado y esto conllevaría la sustitución de la baldosa;
  • en segundo lugar, dependiendo del tipo de baldosa o de azulejo, el proceso de instalación puede ser muy complicado.
  • Por último, la cerámica es bastante cara con respecto a otros materiales, tanto que en la mayoría de los casos conviene instalar baldosas de porcelana, que son incluso más resistentes y pueden ser la mejor opción para decorar el cuarto de baño.

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