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Una de las cosas más importantes que debemos conocer a la hora de regar nuestras plantas es saber medir la humedad de la tierra para controlar tanto la cantidad de agua necesaria como el tomar la decisión de si debemos regar.
Para ello realizaremos un sencillo gesto: mete un dedo en la tierra de la maceta y calcula la humedad aproximada que tiene. Es un sencillo truco con el que una vez que lo hayas manejado puede resolver muchos problemas causados a las plantas por el exceso o déficit de irrigación.

No hay que olvidar que siempre es preferible no echar demasiada agua antes que pasarse con la cantidad de la misma, pues una cantidad grande de agua puede producir un proceso de putrefacción en nuestras plantas que ya no sería reversible.
El procedimiento que seguiremos a la hora de regar plantas será el que se describe a continuación. Si observamos que la tierra de las plantas está compacta debido a la falta de humedad va a ser necesario que la ahuequemos, por ejemplo con un cuchillo.

Otra maniobra que podemos realizar es la de sacar la tierra compacta de la maceta y ponerla en un recipiente con agua o por ejemplo en el fregadero. Este procedimiento debe realizarse hasta que la tierra deje de formar burbujas. Después dejaremos escurrir el agua que sobra. Posteriormente es recomendable que esparzamos agua por las hojas de la planta mediante un pulverizador.

Si nos hemos pasado a la hora de regar una planta todavía tenemos una posibilidad para intentar recuperarla. Primero extraeremos con cuidado la tierra de la maceta junto con la planta, siempre intentando que no se desprenda. Después cubriremos la tierra con papel para que absorba el sobrante de humedad, éste puede ser de servilletas o bien papel de cocina. Dejaremos que repose un día. Por último, retiraremos los papeles y colocaremos la planta de nuevo en la maceta. Es recomendable que nos abstengamos de regarla en unos días.

Un truco que podemos usar con las plantas que están en recipientes de barro o similares para comprobar si necesitan ser regados es el de dar unos golpecitos con el puño sobre la maceta.
El sonido nos va a dar la clave: si suena como a hueco vamos a tener que echarle agua, mientras que si suena como compacto significa que ya tiene el agua suficiente. Puedes probar primero sobre una maceta que no hayas regado y también después de regarla para que te vayas entrenando en estos sonidos.

La última especificación que debes conocer para realizar un riego adecuado es que la temperatura del agua debe ser la del ambiente. Para ello puedes llenar un recipiente con agua la noche anterior y regar al día siguiente.

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