728x90 AdSpace

 


La congelación es una manera sencilla y muy rápida de preservar los alimentos en nuestros hogares. Este método correctamente empleado, permite mantener la coloración natural, el sabor original e integras las características nutricionales de una gran variedad de frutas, vegetales y hortalizas.
En este artículo pretendo darte las indicaciones necesarias para que puedas conservar tus alimentos por el método de congelación.

Los siguientes aspectos determinan en la calidad final del producto conservado, así que tienes que estar muy atento a cada uno de ellos.

Selección de los alimentos

Selecciona esmeradamente las frutas que te dispones a congelar. El producto a conservar debe estar totalmente fresco y no tener daños superficiales.

Preparación rápida y minuciosa

El intervalo de tiempo entre la preparación de los alimentos a congelar y el proceso de congelación debe ser el menor posible. Esto garantiza que no proliferen bacterias ni hongos, no se produzca la fermentación en las frutas y vegetales y no tengan tiempo de actuar las enzimas. Para esto debes seguir al pie de la letra las instrucciones de preparación específicas para cada tipo de alimento.

Correcto empaque o envase

Para la debida protección de los alimentos que vas a congelar, debes envolverlos, empacarlos o envasarlos según proceda para cada tipo, con el objetivo de conservar su humedad, valores nutricionales; así también el color, el sabor y su textura característica. Entre los recipientes más adecuados para la congelación de los alimentos se encuentran los pomos de boca bien ancha, vasijas plásticas diseñadas para congelar, las bolsas de polietileno para introducir dentro de cajas de cartón, y las bolsas selladas de ese mismo material.

Los pomos de boca ancha son muy prácticos y cómodos para la congelación de frutas y vegetales con líquido. Ten la precaución de dejar suficiente espacio entre la boca del pomo y los alimentos. Recuerda que durante el proceso de congelación los comestibles aumentan de volumen.
Los recipientes de plástico tiene la ventaja de que son muy fáciles de disponer dentro del congelador. Para garantizar una hermeticidad total utiliza cinta adhesiva para congelar.

Para llenar las bolsas de polietileno debes dejar el espacio necesario para el nudo que sellará la misma. Una vez llenas de las comidas a congelar colócalas en recipientes de cartón. Esto se hace para evitar que se rompan dentro del congelador las bolsas plásticas, además de que las bolsas de polietileno sueltas, se tornan muy complicadas de disponer dentro del congelador.

También hacen la misma función el papel de aluminio y el papel laminado de congelación. Los potes donde vienen envasados el helado, la mantequilla y algunos quesos no los debes poner directamente en el congelador ya que no te garantizan un sellaje hermético. En este caso lo que se hace es meterlo dentro de una bolsa de polietileno, anudarla y al congelador.

Acondicionamiento de los comestibles en el interior del congelador

Todos los alimentos y también el almíbar, deben ser enfriados antes de introducirlos en el congelador para conservarlos. Una vez fríos y correctamente envasados, sométalos rápidamente a una congelación de -18º C grados como mínimo. No recargues mucho el congelador.

Coloca en el congelador sólo la cantidad de productos para congelar dentro de las próximas 24 horas, que normalmente son entre 1 y 1.5 kg de comestibles por cada dm2 dentro del congelador. Los alimentos restantes introdúcelos en bolsas de polietileno y mantenlos refrigerados hasta que les toque su turno de ir a congelación. Si sobrecargas el espacio donde tus alimentos se están congelando, se demorará más el proceso, los comestibles perderán sus propiedades y resultarán de menor calidad.

Siempre trata de dejar pequeños espacios entre los paquetes que se están congelando para que circule el aire y se acelere el proceso. Una vez congelados, disponlos de tal manera que se utilicen primero aquellos que tienen más tiempo de congelados.

Permanencia en congelación

A pesar de que la congelación mantiene las propiedades de los alimentos por largo tiempo, esto no se prolongará por tiempo indefinido. El tiempo que pueden estar de forma segura y sin alterar su calidad los alimentos en el congelador, depende del tipo de comestible, la temperatura a que está sometido, el correcto empaque y la manipulación previa en la preparación de éstos.

La descongelación es un proceso muy importante. Descongela preferiblemente pasando el alimento congelado a la zona de refrigeración del frigorífico y consume enseguida que estén descongelados. Si te demoras mucho en consumirlos, las bacterias que no murieron en la congelación, solo cesaron su actividad, comenzarían nuevamente su acción sobre los alimentos disminuyendo sus propiedades nutritivas hasta deteriorarlos.

Congelar frutas

La mayor parte de éstas son muy fáciles de congelar. Selecciona las frutas más saludables, bien maduras sin estar pasadas y con la piel sin deterioro. Mantenlas refrigeradas hasta que vayas a iniciar los preparativos.
Toma sólo la cantidad de frutas que vayas a congelar, lávalas en agua fría y sécalas bien.

Cómo evitar la pérdida del color natural

Muchas frutas tiene la desventaja de perder muy rápido su color natural. Para evitar que esto suceda se utiliza un procedimiento a base de acido ascórbico, comúnmente llamada vitamina C. Si utilizas tabletas primero deberás machacarlas hasta dejarlas hecho polvo. Disuelve la vitamina C en la almíbar de conservación a razón de media cucharadita de ácido ascórbico por cada cuatro tazas de la almíbar frío. Cada cucharadita es equivalente a 1500 gramos por lo que si usas tabletas te será muy fácil determinar la cantidad que necesitas.

Si vas a congelar las frutas sin almíbar, o sea, en seco, disuelve previamente ¼ de cucharadita de vitamina C en 1/4 de taza con agua. Baña completamente la fruta en ella, empácala rápidamente en el envase correspondiente y ponla a congelar.
También puedes comprar estas soluciones que básicamente están echas con ácido cítrico y azúcar y sigue las indicaciones del fabricante para su uso.

Formas de preparación

La manera de preparar las frutas para congelarlas depende de dos aspectos fundamentales: el tipo de fruta y la utilización que se le vaya a dar a esta. En sentido general los mejores resultados se obtienen con el uso de almíbar o si guardan con azúcar. El sabor y la textura de la fruta se conservan mejor. Algunos tipos de frutas pueden guardarse sin azúcar para ser utilizadas en dietas.
La fruta conservada en almíbar es ideal como postre. Las que se preparan con azúcar o en seco se utilizan mayormente en la preparación de postres cocinados.

Conservación en almíbar

Disuelve azúcar en agua caliente. Pon a enfriar. Vierte la almíbar en los envases en una proporción de ½ taza de almíbar por cada 500 ml de capacidad del recipiente. Agrega la fruta pelada, lavada y cortada. Completa con almíbar hasta llenar el pomo dejando siempre un espacio para que se expanda durante la congelación entre la superficie del líquido y la boca del pomo.

Para frascos de boca ancha, el espacio a dejar para la expansión durante la congelación con líquido es de 1.5 cm por cada 500 ml de capacidad del recipiente. Para congelar sin líquido es de 1.5 cm para cualquier capacidad.
En envases de boca estrecha el espacio cuando se congela con liquido es de 2 cm por cada 500 ml de capacidad del pomo. Para congelar sin líquido igualmente se deja 1,5 cm.

Modo de preparación con azúcar

La fruta cortada y lavada se coloca en una escudilla o tazó. No prepares más de cuatro tazas a la vez para evitar que se dañe por el peso. Utiliza el procedimiento anti decoloración si es necesario. Polvorea el azúcar encima de la fruta y déjala descansar hasta que todo el azúcar se haya disuelto en los jugos propios de la fruta. Revuelve cuidadosa y delicadamente hasta lograr que el jugo con la azúcar disuelta cubra parejamente toda la fruta. Ve introduciendo poco a poco ésta en el recipiente tratando de cubrir todos los espacios pero sin apretarlas mucho para que no se magullen. Rellena el envase dejando el espacio que te recomendamos anteriormente.

Modo de preparación sin azúcar

Con este procedimiento se obtiene un producto de mucho menos calidad comparándolos con los que se obtienen con el método de conservación en almíbar o con azúcar. Frutas como las moras o los higos son buenas para esta forma de preparación. Puedes usar, además de agua, jugo de la propia fruta o de otras para obtener mejores resultados en este procedimiento.

Publicar un comentario en la entrada Blogger

 
Top