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¿Quieres aprovechar al máximo tu jardín? ¿Te gustaría encontrar un remedio para aliviar la tos, el mal aliento y la ronquera? Quizás solo te interesa aumentar tu deseo sexual. La respuesta está al alcance de tus manos: el mar pacífico.

Es un arbusto común en regiones tropicales y subtropicales cuya flor es conocida mundialmente por su belleza ornamental. A la planta se le conoce habitualmente como “hibisco”, derivado de la palabra latina “hibiscus”; sin embargo, los distintos nombres que recibe recorren varias partes del mundo.

En Panamá la llaman papo, mientras que en El Salvador le dicen clavelón; para los colombianos es la escandalosa roja, y la cayena para los venezolanos. No obstante, quien tuvo la primicia en cultivar esta planta fue Asia oriental, de ahí que a la flor se le conozca como rosa de China.
La planta y su flor constituyen soluciones fáciles y económicas para embellecer la casa, el jardín y hasta los parques. Tú mismo puedes cultivar el mar pacífico.

Solo debes tener en cuenta que necesita la luz del sol directamente. Las temperaturas entre los 13 y 21°C ayudarán a que la planta crezca sana; si el verano supera los 21°C debes rociarle agua.
La verás prosperar con facilidad; es muy probable que su tamaño exceda los límites de una vasija de cualquier tamaño; entonces deberás trasplantarla hacia un lugar donde la planta tenga más espacio para crecer, aunque tienes que velar por su poda. Mientras la planta crece, ¡cuidado! Recuerda que las plagas pueden estropear en poco tiempo el trabajo con que se cultiva el mar pacífico. Los pulgones, la mosca blanca y la araña roja son sus enemigos, y los tuyos también.

Después de algún tiempo vas a obtener un arbusto de unos 2 o 3 m de altura, y hasta de 5 m. Pronto se cubrirá de flores de cinco pétalos cuyos tonos recorren los colores blanco, rosa, rojo, amarillo y hasta morado, entre los 4 y 15 cm de longitud ¡Y lo más importante: encontrarás la cura que estabas esperando! Haz un cocimiento con los pétalos, añádele goma arábiga, unas cucharaditas de azúcar y ¡adiós a la tos y la ronquera! Esta infusión con los pétalos también puede servir como emoliente.

Las flores ayudan a lustrar los zapatos y cuidar el cabello, como hacen en la India, y la corteza de la planta es un emenagogo por excelencia. Mastica las semillas; son buenas contra el mal aliento; si las hierves en leche y luego las aplicas mediante cataplasmas sobre la piel, puedes aliviar el picor intenso ¿Quieres saber más? Prepárate para una noche ardiente: esa misma infusión que elaboraste con los pétalos aumentará tu apetito sexual ¡Pruébalo!

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